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martes, 26 de octubre de 2010

Déjenme decirles cual es “la forma chilena” de tratar a los trabajadores!!


En estos días el Presidente Sebastián Piñera anda por el mundo hablando del estilo chileno de hacer las cosas. Déjenme decirles aquí cuál es la forma chilena en la que viven muchos trabajadores de la minería. Ayer en la tarde estuve con seis mineros chilenos que trabajan en la minera American Iron y me contaron que durante tres meses no les pagaron y que después los despidieron sin finiquito...


Por Javier Castillo,Tesorero del Sindicato Nº 2 , de la Mina San José


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miércoles, 29 de septiembre de 2010

El Drama del Minero Sepultado Hace dos Años en un Pique


Hace casi dos meses que 33 mineros permanecen atrapados en la mina San José de Copiapó. Su rescate ha movilizado a todo el país y en él se han invertido millones de dólares. Manuel Martínez Vega no tuvo la misma suerte. Sólo cinco días después del derrumbe que lo dejó atrapado 300 metros bajo tierra en una mina de Antofagasta, las autoridades decretaron que estaba muerto, aunque su pareja confiaba en lo contrario. El cuerpo de Martínez cumplirá dos años sepultados bajo toneladas de roca. Trabajaba en una mina que tenía prohibido operar por falta de seguridad. El responsable de las faenas sólo fue multado, no hubo sanción penal, y menos de un año después fue autorizado para explotar otro yacimiento, el mismo que usaba de pantalla para vender el mineral del pique donde yace Martínez. Nada ni nadie obliga a sacarlo de ahí.

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martes, 31 de agosto de 2010

La mina Borracha (Leonardo Sanhueza *)


El diario El País de España  publicó ayer una noticia soprendente: que varios de los mineros atrapados en la mina San José tienen problemas de alcoholismo, todos son fumadores e incluso hay un drogadicto, de modo que el síndrome de abstinencia estaría haciendo de las suyas. Dice el periodista: “Antes que la ropa térmica o los calcetines de fibra de cobre que impedirán la llegada de hongos, antes que los vídeos con películas y partidos de fútbol y antes que las luces ambientales que les harán simular una rutina de día y otra de noche, varios de los 33 preferirían calmar la ansiedad con una botella”. Para rematar, agrega que el ministro de Salud, Jaime Mañalich, aseguró: “Algunos de ellos ingerían cantidades importantes”.
Lo sorprendente de la noticia no es, desde luego, que los mineros quieran pegarse un toque de lo que prefieran o necesiten, como tampoco el tono vagamente festivo del periodista, sino que esa información haya llegado a la prensa. Desde el punto de vista periodístico era interesante saber por qué aún no les han enviado, como parecería lógico hacerlo, unos buenos galones de cerveza y unos cuantos cartones de cigarros a esos hombres, ¿pero era necesario ventilar aquellas adicciones? Quizás era suficiente cualquier eufemismo de los tantos que conocen los médicos para cuidar la privacidad de los pacientes. En la mina no hay más alcohólicos o drogadictos que en cualquier fábrica o ministerio o sala de redacción: lo que hay es gente de intimidad desprotegida, cuyas fichas médicas y sus cartas privadas se han convertido de pronto en material de consulta, desclasificadas para la sandunga noticiosa sin la menor señal de prudencia.
Recuerdo que durante los días posteriores al terremoto un diario publicó un “especial gráfico” sobre las ruinas, una de cuyas fotos mostraba a un hombre, tal vez un anciano, que parecía sobreviviente de una bomba atómica: todo lleno de sangre y polvo, la ropa destrozada, el cuerpo abatido. Hasta ahí, todo normal en el especial gráfico, pero entre las piernas del hombre se asomaban sus testículos sin más objeto que subrayar el patetismo de una escena que jamás, ni en el mismísimo apocalipsis, podríamos ver protagonizada por un banquero o por un político o por cualquier hombre protegido por algún tipo de privilegio.
No se trata simplemente de estigmas sociales, sino de una desigual escala de la privacidad. Para unos, mucha privacidad, tanta que a veces se confunde con la impunidad, la corrupción y el abuso de poder. Para otros, visibilidad absoluta, cámaras que entran como Pedro por su casa, dedos que apuntan y casi se meten en la llaga. Los sidosos, las ancianas abandonadas, los locos en los manicomios, los drogos bajo los puentes, todos los que conservan apenas algunas hilachas de dignidad, pero también los pobres y hasta los hombres buenos para la pilsen: todos ellos han perdido también la posibilidad de resguardar su vida íntima. Los demás, aunque anden a punta de etiqueta negra y euforia en polvo, no verán nunca un dedo acusador, sino sólo indulgencias y vistas gordas.

*Leonardo Sanhueza es poeta, columnista de matutino, ex editor literario y geólogo nacional 

viernes, 20 de agosto de 2010

La Historia no Contada de una Tragedia con Desenlace Anunciado

33 trabajadores atrapados en la mina San José
Nadie lo dice por tributo al dolor de los familiares.
Pero todos los que están detrás de la barrera que impide el paso a la zona de seguridad donde se ejecutan las faenas de rescate en la mina San José, saben que las probabilidades de sacar con vida a los 33 mineros atrapados en el fondo de un pique de unos 800 metros de profundidad, son extremadamente remotas.
Y aún cuando se establezca contacto con ellos por medio de alguna de los seis sondajes, inéditos en materia de rescate y en todo caso no antes de quince días a contar del domingo 15 de agosto, siempre que se encuentren donde se supone, vale decir, en el refugio o en el taller mecánico, ambos en la cota 700, sacarlos a la luz, por el lado bajo, tomaría entre dos y tres meses más. 

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domingo, 15 de agosto de 2010

Comunicado de la CUT frente a la tragedia producida en la mina San José, Copiapó


1.- La Central Unitaria de Trabajadores (CUT) Chile, expresa su consternación por el accidente ocurrido en la mina San José, en Copiapó, que provocó que 33 mineros quedaran atrapados en su interior. La CUT hace llegar su solidaridad a los familiares de esos trabajadores.

2.- Es evidente que este es un momento en que la preocupación central son las labores de rescate de los trabajadores atrapados y la esperanza de que todo lo que se haga termine en resultados positivos.

3.- En todo caso, la CUT adelanta que se sumará a la exigencia y seguimiento de una clara y seria investigación sobre las causas del accidente y la responsabilidad que en ello tuvieran personeros de la empresa San Esteban Primera S.A. e incluso autoridades públicas del sector.

4.- La CUT exigirá a las organismos públicos encargados de fiscalizar, que se hagan los máximos esfuerzos para que la Minería cumpla con dar trabajo estable, decente y seguro, sin riesgo, a los trabajadores de este sector.

5.- Por el momento, el Consejo Nacional de la CUT se mantiene atento a lo que ocurra con los 33 mineros de la mina San José, entregará el apoyo que  necesario a los familiares de los trabajadores atrapados y espera que este drama termine con los 33 mineros con vida.-


Arturo Martínez.
Presidente
Central Unitaria de Trabajadores (CUT) Chile.-